ATENEA
(Minerva)
Ante el
cuadro de Rubens,
El juicio de Paris.
Atiende a mi pasión, gran
Atenea,
divina protectora de los griegos,
la más sabia y hermosa hija de Zeus,
por más que el ignorante Paris, ciego,
prendado de la frívola Afrodita,
el juicio decidiera, sin acierto.
Tú mereces el fruto a la más bella
Señora de los cielos.
Mas no tu cólera guerrera invoco,
divinidad del Partenón heleno,
ni crótalos de bronce te suplico.
No envidio al volador y audaz Perseo,
que con tu ayuda conservó la vida.
Ni Heracles ni Diomedes me dan celos,
ni el gran Aquiles, ni Belerofontes,
ni el astuto Odiseo.
Tan sólo imploro tu favor divino
para llegar a la verdad que anhelo.
Bajo el sagrado olivo, la lechuza
descubra tus saberes más secretos.
No escondan por más tiempo tu belleza
ni tu pintado escudo ni tu peplo.
A tí, Sabiduría, mi Atenea,
desnuda te deseo.
divina protectora de los griegos,
la más sabia y hermosa hija de Zeus,
por más que el ignorante Paris, ciego,
prendado de la frívola Afrodita,
el juicio decidiera, sin acierto.
Tú mereces el fruto a la más bella
Señora de los cielos.
Mas no tu cólera guerrera invoco,
divinidad del Partenón heleno,
ni crótalos de bronce te suplico.
No envidio al volador y audaz Perseo,
que con tu ayuda conservó la vida.
Ni Heracles ni Diomedes me dan celos,
ni el gran Aquiles, ni Belerofontes,
ni el astuto Odiseo.
Tan sólo imploro tu favor divino
para llegar a la verdad que anhelo.
Bajo el sagrado olivo, la lechuza
descubra tus saberes más secretos.
No escondan por más tiempo tu belleza
ni tu pintado escudo ni tu peplo.
A tí, Sabiduría, mi Atenea,
Francisco Aguilar Piñal
Mis dioses favoritos en el Museo del Prado

No hay comentarios:
Publicar un comentario